El virus nos desnuda como dirigentes en crisis

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Reseña y conclusión sobre el pedido del bono extra por parte de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza. 

Por José Bernardo Álvarez, presidente de FACE

Se ha dicho en distintas oportunidades que para conocer una sociedad, un colectivo de personas hay que ver cómo se comportan sus dirigentes en tiempos de elecciones, guerra o catástrofes.

La pandemia de coronavirus es una calamidad sanitaria que nos afecta a todos los habitantes del planeta y en Argentina la padecemos desde el 16 de marzo cuando se detectó el primer caso. Eso trajo un agraviamiento de la ya instalada crisis económica y desde hace 90 días no ha dejado de acentuarse más aún en el sector cooperativo de servicios públicos.

La Mesa Nacional de Cooperativas Eléctricas hizo confluir a todo el sector conformado por las organizaciones territoriales, como son las federaciones. La idea fuerza de esta iniciativa fue analizar las problemáticas y diseñar políticas conjuntas de las 600 cooperativas del país dedicadas a servicios esenciales tal como las califica el Gobierno Nacional.

Dado este escenario es que han ido dando pasos importantes de debate interno para fijar posición con un sentido federal y respetando la soberana decisión de cada entidad y la organización que las representa.

Estos avances de política cooperativa se han visto socavados por una especie de virus que es la incomprensión y la acción individualista. El área “afectada” es muy importante en el mapa del trabajo comunitario, se trata de la entidad gremial nacional que representa a los distintos sindicatos de los trabajadores eléctricos que atienden el servicio desde el cooperativismo. 

Parece que el contexto de pandemia, de crisis sanitaria/económica no condiciona la posición de FATLyF, que ha avanzado con su pedido/exigencia y su tono amenazante para alcanzar un bono de $20.000 extra. Una situación de tensión, por una actitud que ha puesto a las cooperativas contra la pared.

Esta descripción es la antesala a otra defección, pero ya en el seno de la Mesa. En medio del debate y análisis de esta emergencia, generado por el sector gremial y buscando defender a las cooperativas de la avanzada, FEDECOBA decidió abandonar el ámbito y “negociar” por su parte alejada de los intereses de las bases cooperativas que se sostienen con los recursos cada vez más menguados.

Por eso es necesario puntualizar este escenario:

1-         Si se responde únicamente a la exigencia salarial, entonces se resentirá el servicio esencial y estaremos incumpliendo la norma nacional.

2-         Si se cae el servicio por falta de recursos entonces las cooperativas, es decir la fuente de trabajo, corren el riesgo de perder las concesiones del servicio.

3-         Las cooperativas han cumplido con los protocolos de bioseguridad de los empleados y también los trabajadores mayores dentro de la población en riesgo se quedaron en sus casas y el resto del personal vio exigida su capacidad de labor por cuidar a sus compañeras y compañeros en aislamiento. Las cooperativas no dejaron de pagar los salarios a cada persona empleada en crisis.

4-         Si no se toman las lecturas de consumo y no se permite que las cajas de recaudación en las cooperativas funcionen, por medidas de fuerza ordenadas por los gremios, entonces vuelve a ponerse en peligro el pago de los haberes de los trabajadores por la nula recaudación producida por las medidas de fuerza.

5-         Si no se resguardan los derechos y garantías de los socios/usuarios de nuestras entidades de servicio, entonces el cooperativismo se “mordería la cola” y se alejaría de sus principios.

6-        No hay mucho más margen de maniobra cuando alguien deja de debatir en el espacio propio, para mejorar y fortalecer una postura sectorial. Por lo cual la tendencia nos deja frente a un escenario de tratativa directa con FATLyF.   

Puntualizado esto entonces, se puede concluir en lo siguiente:

Con la salida de FEDECOBA de la Mesa Nacional de Cooperativas se evidencia un acto separatista mezquino que no responde a las prerrogativas de cuidar al cooperativismo como actividad económica y solidaria.

En este espacio, el 19 de abril, cuando la crisis ya afectaba el funcionamiento de las prestadoras de los servicios públicos. Cuando ya habíamos atravesado un mes de aislamiento y los pases de factura por parte de la mayorista de energía acuciaban (y acucian) al sector cooperativo. Allí fijamos las prioridades, en época de emergencia dijimos: 

“Las cooperativas seguiremos brindando el servicio esencial, pero daremos prioridad al pago de sueldo y proveedores locales dejando para cuando la situación se acomode el pago de los impuestos nacionales y la compra de la energía.

“Muchas familias dependen de una cooperativa de servicios públicos, son nuestros vecinos y no los vamos a abandonar, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para resguardar nuestra comunidad, nuestros asociados”.

Estos postulados siguen firmes en el pensamiento de los dirigentes que sostienen el servicio esencial y necesitan de los que trabajan cada hora de cada día en este tiempo sacudido por la pandemia.

 

EPFACE (Equipo de Prensa FACE)