Hay que pagar lo que valen los servicios públicos, ni más, ni menos

Marcos Rebasa, Investigador del Centro de Estudios del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz, expresó su opinión sobre el esquema tarifario. Puntualizó en dos elementos centrales que componen la tarifa, la producción y distribución del servicio.

El investigador y ex director del ENRE (Ente Nacional Regulador de Electricidad) Marcos Rebasa, expresó en el portal “El cohete a la luna”, su punto de vista acerca del costo de las tarifas de servicios públicos como el agua, gas, electricidad, internet y cable.

Rebasa remarcó la importancia de que los usuarios y usuarias puedan pagar una tarifa justa y tener un acceso sin limitaciones a los servicios públicos. “Tenemos el derecho a la dignidad, a que no nos digan que nos subsidian, cuando en realidad podemos pagar una tarifa justa”, expresó.

El especialista en el tema energético, agregó “esas tarifas, lo sabemos, son el resultado final de un largo proceso de precios y costos, de múltiples empresas, de impuestos y ganancias diversas”.

¿Qué elementos componen la tarifa de servicios públicos?

Rebasa explica que la tarifa está compuesta por dos elementos centrales y un elemento derivado y sostiene “los principales elementos son simples, lo difícil es el recorrido”. Dichos elementos son los siguientes:

  • El costo de producción del bien que se suministrará a los usuarios del servicio. Es un elemento que tiene infinitas variables dentro de sí, que implican el estudio de los técnicos y especialistas.
  • La distribución del producto a los usuarios finales de todo tipo: casas de familia, comercios, industrias, oficinas públicas o privadas, organismo de la comunidad y de la actividad pública.
  • La percepción de impuestos y tasas por parte de los Estados nacional, provinciales y municipales.

El investigador remarca que el segundo elemento será el centro de atención del tema tarifario. Dicho elemento está representado por las empresas públicas o privadas de transporte y distribución de los servicios; y por las empresas de la economía social, las cooperativas, cuyos socios son sus dueños y cumplen una función muy distinta a las privatizadas.

“Sobre ellos recae hoy el foco, con la finalidad de calcular el debido costo de su actividad que será trasladado a los usuarios”, dice Rebasa y agrega “no queda lugar a dudas del aprovechamiento que han hecho en los últimos tiempos los titulares del segundo elemento: transportistas y distribuidores de gas y electricidad, privados y a veces públicos, que bajo el paraguas de revisiones tarifarias oscuras se han apropiado de una renta excesiva e injusta en su participación en la tarifa final”.

El experto en energía señala que hay una dispersión de tarifas eléctricas, debido a que este segundo componente, la distribución, es diferente en cada lugar y de ahí las diferencias en el monto del servicio, su calidad y el modo de calcularla.

Por el contrario, el primer elemento, la producción, es fijo para todo el país. “Este elemento forma parte al mismo tiempo de la micro y de la macroeconomía, y responde por tanto a intereses profundos e importantes de la económica del país”, detalla Rebasa para fundamentar porque este elemento queda fuera del debate de la sociedad.

La problemática respecto al costo de los servicios

Por un lado, sobre el costo de la energía eléctrica Rebasa se refiere a la compañía CAMMESA, “ha instaurado sin derecho a réplica un sistema para valorizar la producción de electricidad que registra innumerables inconsistencias e irregularidades diversas”.

Además, el investigador sostiene que el precio que imponen es tan excesivo “que se ha convertido en habitual subsidiarlo” y “ello no contribuye a que un usuario final en todo el país pague entonces una tarifa justa”.

Por otra parte, sobre el costo de la producción del gas, Rebasa reclama que no se cuenta con datos reales, debido a que el Estado Nacional no cuenta con las instituciones e infraestructura necesaria para verificar las variables de las distintas empresas, en las diferentes cuencas y con las distintas tecnologías de extracción de fluido; “por lo cual el precio al mercado y a los usuarios es modelado por el mundo empresario”.

“Si obtuviéramos los costos reales y lógicos de ambos componentes (producción y distribución) es muy probable que gran parte de la población pudiera pagar los servicios. Y los subsidios, que finalmente paga el Estado, serían menores y a muy acotados grupos de usuarios”, cerró el especialista en energía.

 

Fuente: El cohete a la luna – “LA TARIFA JUSTA”

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